31.01.2008, 15:15:02 / Buchmesse Havanna 2008

»Cuba ha cautivado nuestros corazones«

Von Entrevista: Harald Neuber

Usted presenta en la Feria Internacional del Libro en Cuba su más reciente libro titulado »En misión histórica«. En él se trata de sus experiencias políticas, en particular con la Unión Soviética. ¿Qué significó la Unión Soviética para la RDA?

La Unión Soviética fue una de las potencias vencedoras en la 2ª Guerra Mundial y llevó la mayor carga de esa contienda. Tardó un tiempo antes de que los alemanes pudieran comprender que fue justo ella la que liberó a Europa del yugo fascista. Los ciudadanos de la RDA fueron los que abrieron el camino de la amistad entre alemanes y rusos. Los dos Estados alemanes de posguerra se convirtieron rápidamente en aliados importantes, uno para el este y el otro para el oeste respectivamente.

No obstante, la relación de Moscú con la RDA fue problemática. Usted escribe que a la Unión Soviética en situaciones importantes sólo le importaban sus propios intereses. ¿Existe un paralelo entre las tropas soviéticas en la RDA y la política hacia Cuba durante la crisis de los misiles en 1962?

En primer lugar, hay una diferencia significativa. En el territorio de la RDA hubo estacionados, con el carácter de una potencia de ocupación, muchos cientos de miles de soldados soviéticos, como resultado de la 2ª Guerra Mundial. En Cuba no se dio nunca una relación tal. Sin embargo, también existe un paralelo. La primera crisis importante durante la Guerra Fría, en la que estuvo en juego la guerra o la paz, fue en 1961, que tuvo como resultado el muro en Berlín entre los dos estados alemanes. En el año 1962, con la crisis de los misiles cubanos, el mundo estuvo a punto, a sólo unas pocas horas, de vivir el uso de las armas nucleares. El creciente »equilibrio del horror« hizo que los políticos decidieran correctamente y evitaran una guerra nuclear.

¿Pero esta política no ha perjudicado también al socialismo europeo, pues la Unión Soviética tomó cada vez más el papel de un gran potencia?

Ahí hay que buscar sin duda una de las causas del fracaso del Socialismo Real en Europa. El armamentismo y la carrera armamentista de ese tiempo requirió enormes esfuerzos y gastos, que también actuaron efectivamente como una carga social. La política de Estados Unidos estaba dirigida justamente hacia ese fin. Pero también hubo causas fundamentales que residieron en el modelo soviético de socialismo, el cual siguieron todos los países socialistas de Europa oriental y central.

Lo contrario ocurre en Cuba, donde el socialismo nació de su propia revolución. ¿En qué se diferenciaba el contacto entre Moscú y La Habana?

La relación con Cuba para muchas generaciones fue más allá de un estrecho contacto. En ese entonces recibimos la Revolución cubana con entusiasmo, e incluso la hemos sentido como un impulso revolucionario. Fidel Castro y el Che fueron los ejemplos de mi generación juvenil. Moscú tenía nuestro respeto, de allí vino la liberación, nos decía nuestro razonamiento. Pero Cuba nos extasiaba y cautivó nuestros corazones.

¿Y que significa hoy Cuba para usted?

De verdad y muy personalmente yo he conocí a Cuba en el verano de 1970. A menudo no coinciden las expectativas y las vivencias – la enorme manifestación y el mitín con más de un millón de personas, un discurso de Fidel Castro en el centro de La Habana fueron simplemente avasalladoras. Ya sea en La Habana, Matanzas, Santa Clara, Cienfuegos, en todas partes reina la alegría de vivir, la hospitalidad, la franqueza y la tolerancia – fue sencillamente hermoso. Yo todavía vibro al recordarlo – pero también permanecen inolvidables los debates hasta horas avanzadas por la noche con Fidel en el año 1993.

En algunos Estados de América Latina se está discutiendo hoy un socialismo del siglo 21. ¿Qué lección se puede sacar para él de la historia del socialismo europeo?

En primer lugar – lo bueno de este debate, me parece que es el hecho de que no es tratado como un modelo universal, sino que se manifiesta a partir de la realidad de los países y del continente. En cuanto a la cuestión sobre las lecciones a sacar del socialismo europeo, esto tiene una importancia especial. El espíritu del tiempo en Alemania solo conoce los errores y el hablar sobre las experiencias exige valor y este comienza a crecer. Tal vez las palabras del ex-secretario general del PC de Chile, Volodia Teitelboim, pueden contestar mejor esta pregunta: »Yo nunca olvidaré nuestras conversaciones en la RDA. Me esfuerzo por seguir tu consejo y reflexionar sobre el socialismo que se ha ido y que algún día volverá más sabio. Te agradezco por tu ininterrumpido interés por América Latina, donde se siente un despertar que nos da motivos para tener esperanza.«

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