04.02.2009, 21:11:22 / Feria 2009

Centro del progreso mundial

Von Por André Scheer
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Renovar al Socialismo. América Latina alienta a la las fuerzas de izquierda en todo el mundo

Europa, la crisis y el nuevo despertar latinoamericano


Los Estados de Europa y Norteamérica están sufriendo las consecuencias de la grave crisis del sistema financiero internacional. En Alemania, por ejemplo, los bancos perdieron miles de millones de euros por créditos invalidados en EEUU y la falta de recursos en el mercado financiero. Aún más grave para el "campeón mundial de las exportaciones" son las consecuencias de la crisis para la industria automotriz alemana, que tiene cada vez más dificultades en la venta sus productos, sobre todo si se trata de autos de precios caros como de las marcas BMW o Mercedes-Benz. Varias plantas de los consorcios alemanes como Daimler, Volkswagen, BMW o Opel, la filial alemana del estadounidense General Motors, ya redujeron o suspendieron su producción. Los primeros que tienen que sufrir las consecuencias de esas medidas son los trabajadores, que pierden parte de sus salarios o temen por sus puestos de trabajo.

En esta crisis, los gobiernos europeos han tomado medidas que hasta ahora siempre rechazaban como "viejas recetas marxistas" o "sueños comunistas". Varios bancos e institutos financieros ya han sido nacionalizados totalmente – como en Francia e Irlanda – o parcialmente para impedir así la quiebra de esas empresas.

Sin embargo, "esta llamada nacionalización parcial mediante la compra de acciones de los bancos, no es una nacionalización seria, sino sólo una nacionalización de las pérdidas bancarias", criticaron representantes de los partidos comunistas en Holanda, Bélgica y Luxemburgo, después de que sus gobiernos habían invertido miles de millones de euros para rescatar los bancos Fortis y Dexia. "Los gobiernos de Bruselas, La Haya y Luxemburgo ahora declaran que quieren deshacerse de las acciones en la mayor brevedad posible, e incluso que la UE les está diciendo que las vendan. Pero en nuestra opinión debe evitarse una nueva venta general," destacó Ali Ruckert, presidente del Partido Comunista de Luxemburgo (KPL). Jo Cottenier del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) añadió por su parte que "en lugar de la inyección realizada una y otra vez a las empresas privadas, demandamos otra distribución de la riqueza pública, de los ingresos y de la propiedad para poder alcanzar una revalorización de la propiedad colectiva y pública." Por eso, los comunistas de los tres países insisten en que el ahorro nacional de los bancos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, el crédito nacional y las entidades de inversión así como las participaciones públicas de Fortis y Dexia deberían concentrarse en un "Banco Benelux" público. "La principal tarea del banco no debería ser producir máximos beneficios para los accionistas, sino apoyar a las pequeñas y medianas empresas, financiar la construcción de viviendas, apoyar la creación de nuevas empresas de industrias y servicios públicos, y auxiliar a las empresas que están en problemas financieros."

Para muchos ciudadanos europeos, que hace décadas – especialmente desde la desaparición del campo socialista europeo – son víctimas de la propaganda permanente del neoliberalismo, esas propuestas parecen imposibles.


Es por eso que las transnacionales de la comunicación – TV, radio, prensa y agencias – intentan sin cesar desviar la atención de una región en que los gobiernos y los pueblos ya están tomando medidas que no sólo protegen a sus naciones de las consecuencias de la crisis actual, sino también de los efectos generales del sistema capitalista neoliberal, que en sus regiones ya provocó miseria y pobreza.

América Latina y el Caribe se han convertido en un centro del progreso mundial. Con el ejemplo heroico de Cuba al frente, con su solidaridad internacionalista y humanista, se suman cada vez más pueblos y gobiernos a la marcha hacia un destino mejor. Desde hace diez años, la Revolución Bolivariana en Venezuela, dirigida por el Presidente Hugo Chávez, muestra ante el continente y ante todo el mundo que otra vía de desarrollo sí es posible. Es un mérito histórico de Chávez, haber rescatado la alternativa del Socialismo del olvido y silencio en que la teoría socialista había caído tras la supuesta victoria definitiva del capitalismo. En Bolivia, por primera vez en siglos, un indígena llegó a decidir el destino de su país, impulsando un desarrollo justo y pacífico según los intereses de la gran mayoría de su población. En el Ecuador, el economista presidente Rafael Correa cuestiona la deuda externa que oprime a los pueblos latinoamericanos. En Nicaragua resurge el espíritu de Sandino, retomando la vía de liberación nacional. Y todos los pueblos se unen cada vez más a través de nuevos mecanismos de integración, como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Unasur y otros.

El carácter social y progresista de esos nuevos mecanismos son la gran diferencia al modelo de integración en el "viejo continente". La UE es un proyecto de dominación y explotación capitalista hacia el interior de sus estados afiliados y de expansión y subordinación hacia el exterior, en el marco de los crecientes conflictos entre los bloques imperialistas. Por eso, cuando en Honduras miles de personas se mostraron a favor de la adhesión de su país al ALBA, en Francia, Irlanda, Holanda y otros países la gente rechazó en un referendo tras otro el proyecto neoliberal de la UE.

El ejemplo de América Latina muestra también ante los pueblos de Europa que otra integración internacional es posible. Por eso pretenden callar las voces de América Latina, por eso difaman a los presidentes socialistas, bolivarianos y martianos del continente. Pero ya no lo están logrando. Cada vez más gente se entera de la verdad de los procesos de emancipación y liberación en América Latina y el Caribe pide de sus gobiernos el fin de las agresiones contra la región. Cada día surgen más medios de comunicación alternativos para difundir la información real sobre los procesos revolucionarios, entre ellos también nuestro diario junge Welt.

André Scheer es periodista independiente de Berlín y autor del diario junge Welt y de la revista digital RedGlobe.


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